El tren Monsenskaya, en Rusia, ya casi no es un tren. Se construyó durante el período soviético para extraer la leña de los bosques de la zona y se convirtió en el eje de la vida de miles de leñadores y sus familias. Fue, durante décadas, la única vía de conexión para esos pueblos, pero desde que cayó en desuso a fines de los ochenta, con el declive del régimen comunista, es un ferrocarril que acaba en medio de la nada. Ahora es un tren rodeado de pueblos aislados, que no lleva a ninguna parte.