Moldavia es el país más pobre de Europa. El 40% de la gente vive por debajo de la línea de pobreza, y más de un tercio de los adultos en edad de trabajar se va del país. Muchos son padres y madres que, en el camino a Italia u otro país de la UE, dejan atrás a sus hijos, que suelen quedarse al cuidado de algún familiar o conocido. Pueden pasar años antes de que vuelvan a verse. Al menos una vez al mes, los minibuses transportan dinero, dulces y regalos: una de las pocas maneras que tienen los padres de demostrarles su amor.