Las mujeres en EE.UU. luchan por reducir sus cuerpos hasta la talla 0 –seguramente, la máxima auto-negación-. En occidente, y cada vez más en todas partes, la delgadez se asocia con el deseo, la salud, el éxito. Vivimos en una cultura del desorden alimenticio en la que las dietas compulsivas son lo establecido. Porque en algún momento u otro, todos nos pesamos en la báscula del baño para ver cuánto valemos.