En Bolivia, 150 kilómetros al noreste de Santa Cruz, hay una colonia que parece perdida en el tiempo. Es una comunidad de 2.000 menonitas que todavía mantienen el estilo de vida de sus antepasados holandeses. Este grupo llegó en los años cincuenta desde la provincia de Manitoba, en Canadá. Bolivia les dio tolerancia y, a cambio, ganó técnicas de producción agrícola: hoy, los 60.000 menonitas que hay en el país producen la mayor parte de la soja y los productos lácteos de Bolivia.