En la zona de Lago Agrio, más de 2.000 pozos petrolíferos manchan la selva equatoriana. Los daños ambientales y sanitarios se multiplican. Los ríos están contaminados; todas las familias tienen algún enfermo de cáncer. Texaco-Chevron fue condenada a pagar 9 mil millones de dólares por daños ambientales y contaminación. Pero las petroleras siguen trabajando en la zona sin preocuparse por el medio ambiente.