Jenna es una mujer de clase media alta, treintañera, que trabaja desde hace 13 años como prostituta de lujo. Es, además, una emprendedora en su oficio: tiene su propio sitio web interactivo y trabaja de manera independiente. Gana más de 100.000 dólares al año. Y a veces desparrama todo el dinero que ha ganado en los últimos días por el suelo sólo para mirarlo y tocarlo.