por Luigi Abanto Varese y Mar Costa

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La imagen de Bibi Abisha, con la cara desfigurada por su marido, sin nariz pero con esa mirada de infinita dignidad, recorrió el mundo desde la portada de Time. Jodi Bieber había hecho esa foto para un reportaje sobre mujeres afganas, y en 2011 recibió el primer premio del World Press Photo. Fue su trampolín a la fama. Pero Jodi ha recorrido un camino largo, desde su libro “Entre perros y lobos – Creciendo en el sur de África”, hasta la publicación de “Soweto”. En noviembre, dio el I Workshop 7.7 en Viena. Más información sobre Jodi en su web: www.jodibieber.com

 Jodi, tu carrera como fotógrafa empezó en 1993. Antes, trabajabas en una empresa de marketing, ¿hay alguna razón especial por la que decidiste cambiar de vida?

Sí, creo que en las escuelas no siempre obtienes la educación que necesitas y hay momentos en la vida que no sabes exactamente lo que quieres hacer. Sólo estudié marketing porque un test vocacional decía que tenía que ser abogada. Pero no quería ir a la universidad durante siete años, entonces me dijeron “¿y qué te parece marketing?”. Eran sólo tres años y pensé que de esta manera también dejaría feliz a mi madre.  Cuando ya estaba trabajando en marketing viajé mucho, llevaba una cámara que mi padre me había regalado. Iba al campo, a los pueblos. Me interesaba mucho la política, la gente. Quizás tenia que ser así, encontré el Market Photo Workshop que me iba perfecto mientras trabajaba en publicidad, y ahí empezó todo. Así fue como encontré mi camino.

Empezaste a trabajar en un periodo complicado, durante la etapa previa a las primeras elecciones democráticas de 1994, un momento importante para Sudáfrica. ¿Crees que ese contexto de violencia te marcó como fotógrafa?

Claro que sí. Sudáfrica estaba en un momento histórico como país, uno de los más importantes. En los periódicos veía las fotografías de Ken Oosterbroek y João Silva, y obviamente me influenció todo los que ellos estaban publicando sobre lo que ocurría. La historia de mi país y todo lo que pasó me afectó, y fui muy afortunada de poder estar ahí para vivirlo y poder cubrir el antes y el después de las primeras elecciones democráticas en 1994. Ya no sólo lo veía en los periódicos, era un testigo directo de todo lo que estaba pasando. Cuando lo estas viviendo, no piensas que te puede afectar emocionalmente, estas allí y haces tu trabajo, y es después cuando te das cuenta del impacto emocional que tiene. Con el tiempo he aprendido que cuando persigues algo, esto te puede afectar a nivel personal y a veces tienes que crear alguna forma de protección.

Los fotógrafos Ken Oosterbroek, Abdul Sharif, Kevin Carter y Gary Bernard fueron colegas tuyos.  ¿Qué sensación te queda cuando piensas en ellos y lo que les ocurrió?

Me siento triste. Nunca eres realmente consciente de que tú o tus compañeros pueden morir mientras estás trabajando. En 2011 Anton Hammerl, Tim Hetherington y Chris Hondros fueron asesinados en Libia. De todas formas, creo que no se pueden contar estas historias de otra manera, sin esos riesgos, tal vez lo hacemos por egoísmo. Yo sabía que Anton estaba feliz en Libia haciendo su trabajo, que se sentía vivo, que sentía que estaba haciendo algo importante. Me gustaría pensar que estas historias se pueden contar de otra manera, sin que le cueste la vida a nadie.

Decidiste seguir con tu carrera a pesar de todo lo que había pasado, ¿eso es porque Jodi Bieber tiene algún tipo de espíritu rebelde?

Yo fotografío porque tengo cosas que decir, que comunicar. Hasta ahora he utilizado la fotografía para que se escuche mi voz sobre diversas cuestiones, y en este punto no me han faltado historias que contar. Cuando sienta que ya no me queda nada por comunicar, entonces me dedicaré a otra cosa. Mi trabajo ha ido cambiando en los últimos años y ahora veo las cosas diferentes a como las veía antes. Ahora no podría hacer los trabajos que hice al principio, los hice en un momento en que eran importantes, en que era necesario enfocar mi fotografía de esa manera.

Y de forma ¿ha cambiado tu trabajo?, ¿en qué te fijas ahora?

Bueno, siempre he tenido muy buena relación con la gente a la que fotografío, una relación basada en el respeto, y no en robar imágenes. Últimamente disparo más en color y hay un dialogo con los personajes. Ya no es sólo lo que ves lo que obtienes… integro elementos de fantasía, es un trabajo más constructivo, colaborativo y de retrato.

Estás hablando de “Real beauty”

Sí, por ejemplo.

¿Cómo eliges tus historias?

Escojo mis proyectos según mis creencias e intereses en ese momento. Lo que es importante para mi es lo que descubres, aprendes y sobretodo lo que quieres contar. Por ejemplo, ahora no podría hacer un proyecto como “Between Dogs and Wolves”. Sudáfrica ahora mismo esta viviendo otra etapa igual que lo esta haciendo Jodi Bieber. Depende sobretodo de como me siento, lo que pienso y sobretodo lo que quiero contar… y de aquí salen mis proyectos.

“Between Dogs and Wolves” es un libro increíble que publicaste en 2007 después de un trabajo de diez años, en él muestras a la generación posterior a las elecciones de 1994 y te metes en uno de los barrios más grandes y conflictivos de Johannesburgo. ¿Cómo llegaste a ese lugar?

Era una época muy oscura, incluso con la democracia había muertes y esto me impactó. Pero al mismo tiempo, vi la resistencia de la gente en situaciones muy difíciles. Conocí a un joven en Vredepark y decidí contar su historia. Me habló de las pandillas en Westbury y me metí en ese lugar tan conflictivo. Eran tiempos de incertidumbre y parecía que en ese lugar había una guerra entre perros y lobos. En el barrio no identificas quiénes son los lobos, o quiénes son los perros. El proyecto se convirtió en una muestra de mi estado de ánimo, de mi visión de cómo era el país en esos momentos. Fue una lección de cómo sobrevivir en la peor de las situaciones, más allá de que seas pobre o rico, sobre cómo seguir adelante dignamente.

En este proyecto alguno de tus personajes eran violadores o asesinos. ¿Cuál es tu percepción sobre el ser humano?

Existen muchos elementos distintos que conforman a las personas, algunas son simplemente malas, o buenas. Creo que eso lo marca el lugar del que vienes, el país en el que naciste, la educación y más cosas. A veces pierdo la fe en la humanidad, pero en otras ocasiones tengo esperanzas, creo que es una combinación de ambas cosas.

¿Después de este trabajo ha cambiado tu visión sobre Sudáfrica?

“Between Dogs and Wolves” no pretende hablar sobre Sudáfrica, sino de la gente a la que fotografío. Ellos son lo más importante para mí. Esta es mi casa y es lo que conozco mejor. En realidad cuento historias de la gente que conozco y fotografío. Esas son las cosas de las que hablo.

Retomando tu trabajo “Real beauty”. Has explorado el concepto de la belleza y el significado que ésta tiene para ti.

Sí, la belleza puede ser una variedad de cosas distintas. Creo que estamos acostumbrados al tipo de belleza que vemos en las revistas de moda. Pero para mí la sensualidad también es hermosa. Se trata también de la forma de vestir, de la forma en la que te mueves. Lo que he aprendido con este proyecto es que la forma en que te sientes por dentro es la forma en que la belleza se proyecta en tu exterior, y ya sé que es un tópico. A veces pienso que si uno no se siente bien consigo mismo, es más difícil que la gente pueda apreciar su belleza. En “Real Beauty” le pedí a mujeres comunes, todo tipo de mujeres, que posaran. Y si las miras a todas, incluyendo las modelos, verás que ninguna es perfecta. Nadie es perfecto. Y de eso se trata: de abrazar la imperfección en nuestra belleza.

En tus proyectos “Survivors” o “A Weapon of War”, e incluso en la historia de Bibi Aisha, hablas de la brutalidad contra las mujeres en nuestra sociedad. ¿Crees que hay un cambio posible en ese tema?

Sí. Creo que siempre existe la posibilidad de un cambio a mejor, de que el poder no sea usado solo como una herramienta para el beneficio personal. De hecho, creo que esa es la definición del abuso: apropiarse de un poder al que uno realmente no tiene derecho.

 ¿Dónde crees que se encuentra la llave de ese cambio? ¿En los políticos? ¿Los gobiernos? ¿Las escuelas?

La gente debería unirse más y, de hecho, creo que es lo que está pasando actualmente. Las cosas que estamos viendo hoy en día en el mundo pasan porque actualmente tenemos herramientas como internet, twitter, facebook… Creo que la gente se está volviendo más fuerte y sienten que sus voces son más escuchadas. No creo que el cambio provenga de los gobiernos, quizás en parte, pero en general están haciendo muy poco. Creo que es la gente la que genera estos cambios aunque eso, a veces, implique pérdida de vidas humanas.

Hay muchos fotógrafos que ansían ganar un World Press Photo. Tú has recibido muchos. ¿No te parece que hay cierta obsesión con este tipo de premios?

Uno no debe hacer su trabajo para ganar un premio, pero si has trabajado y te parece que tu material tiene el potencial de ganar un premio, ¿por qué no presentarlo? Este es un mundo loco y los reconocimientos te pueden ayudar mucho en tu profesión, pero ¿hacer tu trabajo para ganar un premio? Ese es el camino equivocado.