Ser hijo de una madre presa, en Estados Unidos, suele ser equivalente a acabar en un internado. Si está cerca la hermana Tisa Fitzerald, puede que no. Ella imaginó la manera de encontrar a los bebés familias de acogida, de sacarlos del círculo judicial: fundó Hour Princess. Y animó a otras mujeres a comprometerse: una ex presa es, desde hace ocho años, la madre sustituta de la hija de otra presa. Una forma de construir familias, en lugar de destruirlas.