En 1999, la industria porno argentina era prácticamente inexistente: no había productoras internacionales, todo era amateur. Alfredo Srur trabajó durante tres años fotografiando no sólo a seis de sus protagonistas, sino también a sus padres, a sus hijos… Diez años después de comenzado, este trabajo -que trata sobre dos temas universales, el sexo y la familia- sale por primera vez a la luz.