Lady Pain, Crazy Needle y Fakir Testa hacen un culto al dolor. Se cuelgan del techo con ganchos, se grapan papeles, se perforan con agujas, y lo disfrutan. Un ritual que recuerda a ciertos ritos iniciáticos de culturas ancestrales, donde la superación personal de los límites humanos va unida al éxtasis de la segregación química producida por el dolor.