En el corazón de la selva peruana existe una ciudad llamada Iquitos, rodeada por tres ríos, como una isla en medio del bosque. Desde su fundación, como puerto fluvial estratégico en el río Amazonas, este lugar lleva la marca de una relación extrema con la naturaleza. La armonía inicial que nos hacía asociar estas tierras a la palabra paraíso, ahora es un lugar escondido que se aleja cada día más. ¿Qué queda en su lugar? No una orilla, sino una grieta entre el hombre y la naturaleza, entre la ciudad y el Amazonas: frontera incierta, territorio mágico y voraz.