La Barceloneta, un barrio que tradicionalmente ha sido de pescadores, está sufriendo un proceso de transformación impulsado en buena medida por el Ayuntamiento, que quiere convertir el barrio en una zona turística. El mobbing se ha convertido en norma: los dueños de fincas quieren recuperar sus pisos, alquilados actualmente por precios muy bajos a la gente del barrio, para alquilarlos a turistas por valores que puede ser hasta 20 veces superiores. Pero los vecinos están dispuestos a dar guerra.