Las imágenes confusas y descontextualizadas de comercios saqueados, coches en llamas y violencia sin control en los suburbios parisinos que se vieron en noviembre de 2005 (cuando dos adolescentes murieron electrocutados mientras huían de la policía) son, probablemente, una de las pocas referencias que tenemos de ese extrarradio degradado y olvidado. Pero ¿cómo es la vida de esos jóvenes que pasan las horas en las calles, en una banlieue donde la norma es la falta de trabajo y ni siquiera hay espacio para el ocio?