Se calcula que el 90% de la heroína que se consume en el mundo proviene de los campos de cultivo en Afganistán. Durante el régimen de los mulás, el consumo de opio estaba prohibido, pero el comercio hacia el exterior alcanzó su nivel más alto. Ahora, el opio se transforma en heroína dentro de Afganistán. Y, en el país, los jóvenes comienzan a consumirlo de manera significativa. En Kabul, la mayoría de los adictos se refugian en el antiguo centro cultural ruso. Aquí, consumen heroína y viven en edificios destruidos, en condiciones extremas, ante la mirada pasiva de las autoridades.